Sevilla necesita un modelo ético de protección animal que garantice transparencia, recursos suficientes y cumplimiento real de la legislación vigente.
Los casos recientes en el Centro Municipal Zoosanitario evidencian la urgencia de reformar protocolos, mejorar la atención y abrir la gestión a la supervisión ciudadana.
La protección animal no es opcional: es una responsabilidad pública.

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